Poco a poco se van borrando registros mentales del pasado al que quiero desligar toda sentencia emocional verdadera. Argumento la poca credibilidad de lo que decía sentir y reconozco haber querido engañar a todos, partiendo por mí misma. También reconozco no haber valorado lo que tenía, a pesar de que nunca me haya importado realmente, y pido perdón por haber mentido, por haber hecho creer cosas que nunca sucedieron desde mi boca hacia adentro, sino sólo en sentido contrario.
Odio haber combinado lugares y sentimientos personales con aquellas situaciones irreales a las que me vi sujeta de manera voluntaria. Me molesta descubrir que, por aquellos tiempos, ya poseía los ideales mentales que hoy le dan sentido a mi vida. No quise hacerlo, lo sé. Nunca quise que mis secretos fueran compartidos por alguien más, por alguien a quien sabía que no quería recordar para siempre.
Qué rabia sentir tanto odio a mis propias palabras del pasado, las mismas que fonéticamente hoy quiero repetir –no así de manera emocional- pero que se han visto involucradas en un asunto de poca credibilidad suscitado a partir de aquellas.
Pido por favor que hoy se valore toda palabra que salga de mi boca, y reconozco que, al hacerlo, comprometo la verdad y la realidad de las cosas en favor del futuro blanco que poco a poco se va tejiendo entre las manos del presente que se dibuja como la sonrisa más hermosa del amanecer..
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