sábado, 25 de agosto de 2007

“Pasados negros que configuran presentes grises mirando hacia futuros blancos”. Parte III

Ahora que he borrado parte importante del paisaje oscuro del pasado más próximo emocionalmente, empiezan a brillar con más fuerza las certezas actuales que se pintaban como latencias o intuiciones cuando aun no veía el sol esa madrugada. Despacio se dibuja una sonrisa a cargo de reafirmar la inocencia y esperanza que profesaba en aquellos días, en los que comenzaba a hacerse más importante una gota cayendo por la hoja de un árbol u otros pequeños detalles sólo con el fin de darle sentido a aquellos embriones de emoción al recordar cierta situación.
¿Era tan evidente? Ahora que leo mis palabras, aquellos enjambres de letras que, entre líneas, gritaban secretos, me río al comprender que ese vano intento por dejarlo a su criterio se llevó a cabo de la manera más obvia posible. Quería encantarla con alguna frase ambigua, algún mensaje subliminal para persuadir su atención y reflejar la importancia que le comenzaba a dar en mi día a día. Tal vez exageré y pagué las consecuencias, pero al menos hoy puedo decir que también valió la pena haber esperado. Dicen que la paciencia es un buen remedio a la urgencia psicosomática de resultados innecesariamente requeridos... (¿eso quién lo dice?). En fin, estoy de acuerdo.
He podido equilibrar, hoy, luego del primer tropiezo, esa necesidad de certezas con la convicción y la confianza de lo que ahora está a mí alrededor o, literalmente, esas mismas sensaciones con quien toma mi mano.

... y hasta aquí: mi trilogía favorita de momentos mentales.

1 comentario:

Lorena Zúñiga dijo...

debo confesar que me siento extraña al ser la primera en dejar un comentario, como si estuviese violando un espacio o algo parecido.

pero la verdad es que me sentí obligada a hacerlo, después de leer esa "trilogía predilecta" que tan bien parece describir ciertos textos guardados en lo más profundo y anónimo de algunas carpetas.
eso sí, sigo esperando impaciente aquel resultado brotado de la misma espera, ya que paciencia no parece describirme ni calzarme. no sé.

dicho en otras palabras, me gustó leerlo.